miércoles, septiembre 27, 2006

La mañana en que la muerte iba vestida de rojo

La mañana en que la muerte iba vestida de rojo


El sol comenzaba a adueñarse del mundo, una mañana cualquiera de las tantas que he vivido. Desayunando cereales con agua y una cucharadita de sal, no podía comenzar peor el nuevo día. El insomnio dejaba factura en mi rostro mi espejo no me veía sonreír cuando dejaba la cuchilla, junto al usado cepillo de dientes y me sacudía la cara, con colonia de forma masculina, ni siquiera aquel gesto heredado de mi padre me hacia sonreír.
Y la culpa las tenían aquellas insinuantes pero malditas cartas rojas que cada vez eran mas frecuentes y extravagantes, que acentuaban mi enorme depresión.
El timbre sonó con su agudo tono impaciente, cogí el interfono, sin pensar las consecuencias y una voz femenina sonó en mis oídos pidiendo paso ya que había recibido un paquete.
Me quede esperando la llegada del ascensor sabiendo que nada iría bien . Fueron algunos minutos o quizás fueran segundos lo que tardase en sonar de nuevo el timbre del piso. Tenia la mente en blanco cuando abrí la puerta a aquella hermosa mujer vestida de un rojo que hasta el mismísimo diablo le hubiera causado asombro. Llevaba un paquete, de medidas de una caja de zapatos, envuelto con un papel negro apagado.
- Buenos dias señor Juan, triste vida la suya – Me pareció haber escuchado de la nada-
- Me parece que me llevé a su mujer no hace demasiado ...si no recuerdo mal – De repente me falto saliva y un sudor frió empapo mi frente. Sin querer comprendía todo aunque el subconsciente me dijera que aquello no podía suceder.
- Parece que se a quedado mudo
- Me puede dar mi paquete y marcharse?- dije educadamente , acabar de cuestionar mi pregunta, una aguda y penetrante carcajada resonó en el portal.
- Veo que tiene una impaciencia que en sus años de vida no he visto, pero tenga vuestro paquete, pero sepa que andaré cerca .

Cerré la puerta mire el paquete y lo desenvolví, había una caja de cartón la abrí y allí se encontraba mi testamento una cinta como titulo ``mí vida ´´ y una replica de una lapida de hermosa piedra blanca y un sobre cerrado

Cogí el sobre lleno de incertidumbre sin ningún miramiento lo abrí y leí:

Siempre fue tu sueño ser recordado
Y que tus recuerdos fueran enviados
A tu madre que para eso te había criado
Vestida de rojo y con carmín
Te doy la bienvenida al día de tu fin
Nunca fuiste lo feliz que pudieras haber sido
Y por eso esta mañana acabara en _________

Grite no comprendía por que la muerte jugaba conmigo de aquella manera, pensé que no había mas remedio, que mi muerte ya estaba sentenciada. Y que no era quien esa maldita señora llamada muerte para quitarme la vida que a mi mujer ya le había hecho lo mismo en aquel accidenté de coche le había quitado la vida sin permiso fui al baño cogí la cuchilla que no hacia mucho me había recordado lo infeliz que era y apreté con ella en mis venas , mientras pensaba en mi mujer mire el espejo la recordé poniéndose su querido carmín rojo en los labios y que todo lo que hacia y la depresión de los últimos años llevaban su nombre y la maldita poesía se me repetía en la mente aquella incomprensible línea final.

Entonces fue cuando lo comprendí, nada de aquello lo había manejado yo...
Y escribí en el espejo SUICIDIO mientras las piernas comenzaban a tambalearse y yo hundirme hacia el suelo maldiciendo a la muerte y a mi idiota impaciencia. Y por eso esta mañana acabo en suicidio .

1 Comments:

Blogger Un chat botté said...

Cristina, m'apunto l'adreça i a partir d'ara tens una nova lectora.
una abraçada
Berta bocado

10:11 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home